El diseño, la belleza de las cosas, nos rodean diariamente, son parte inseparable de la vida y un aspecto esencial en el mundo del marketing y la comunicación. Está claro que el contenido debe ser relevante y de calidad, pero de nada sirve si no va acompañado de un buen diseño web que resulte atractivo para los usuarios. La clave del éxito reside en conseguir una armonía entre contenido y diseño que haga sugerente nuestra página web.

Las primeras páginas webs que surgieron en los comienzos de Internet eran muy rudimentarias y no prestaban demasiada, por no decir ninguna, atención al estilo y el diseño, centrándose exclusivamente en el contenido.  Desde entonces, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados mejorando la apariencia de las webs hasta convertir algunas de ellas en auténticas obras de arte.

En este sentido, las hojas de estilo CSS se han convertido en una herramienta fundamental que ofrece a los diseñadores numerosas posibilidades para mejorar el aspecto de sus páginas. Para entender de una forma visual y sencilla las ventajas de las hojas de estilo existe una iniciativa llamada CSS Zen Garden que nos muestra cómo crear la belleza partiendo de la estructura.

Los límites no existen

Css Zen Garden invita a los diseñadores a aplicar distintas hojas de estilo al mismo código HTML o contenido. El resultado es sorprendente, pues obtenemos la misma página web con multitud de apariencias y estilos. El límite es la imaginación.

 

Ejemplo de un proyecto de CSS Zen Garden

 

Se trata de un ejercicio de aprendizaje que demuestra la importancia del diseño web en el mundo 2.0, donde los sentidos juegan un papel muy importante. Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre la importancia del contenido, pero hay que tener en cuenta otros factores igual de importantes y combinarlos adecuadamente para conseguir una web sugerente y que llame la atención. Está demostrado que una página ordenada, intuitiva y agradable a la vista se acepta mejor.

Hoy en día, la competitividad es cada vez mayor y apostar por un diseño atractivo y bien elaborado puede ser un elemento diferenciador para conseguir que los consumidores se decidan por nuestro producto y no por el de la competencia.

 

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